Chica Sobresalto y su capa aterrizan en el Festival Cruïlla para presentar la gira ‘Bailando Raro’. Una apoteósica exhibición de talento que termina en lágrimas, risas y pelos de punta.

Pasaban un par de minutos de las nueve de la noche cuando Chica Sobresalto (Maialen Gurbindo) hacía acto de presencia en el escenario de la Sala 2 de Apolo (Barcelona) para presentar su gira ‘Bailando Raro’, un recorrido excepcional por los discos ‘Sobresalto’ (2017) y ‘Sinapsis’ (2021) y el EP ‘Retales’ (2021). Un auténtico viaje sensorial que recorre los impulsos nerviosos de la navarra por el amor, la tristeza, los orgasmos y, cómo no, la música.

“¡Pero cuanta gente!”, exclamó con su naturalidad tan característica nada más comenzar. Un traje morado electrizante como su mirada, adornada con rayos dibujados en su rostro, se apoderó del escenario al son de Muerte en Twitter. Una imagen de niña inocente con una voz hipnotizadora como las sirenas. Por un momento parecía que la vida volvía a ser la de antes, cuando la música era esa pasión compartida entre saltos y apretujones.

La complicidad entre banda y artista fue creciendo aún más si cabe con el paso de los minutos. La naturalidad de Maialen sobre el escenario hacía pensar que estábamos en el salón de su casa con unas cervezas en la mano. Sobre todo, porque es lo que bebían. “Iba a por la púa, pero me ha pillado la birra a medio camino”, explicó. Sencillez, espontaneidad y humildad son tres de los muchos valores que Chica Sobresalto consigue trasladar a sus seguidores más fieles.

Chica Sobresalto en la sala Apolo de Barcelona | Fuente: Susanna Peiris – WHY NOT

El momento más emotivo de la velada tuvo lugar cuando recordó a su abuelo con la nana ‘Melatonina’. Los ojos vidriosos del público no dejaron de brillar hasta el final de ‘Progesterona’, canción que reivindica la falta de información sobre la endometriosis en honor a su prima, que la padece. “La endometriosis es una enfermedad ginecológica que la sufren entre un 10 y un 15% de las mujeres y a mí por lo menos no me enseñaron qué era en el instituto”, sentenció antes de tocar los primeros acordes.

También hubo momentos de distensión para contrarrestar la dureza de algunas de sus canciones como ‘Selección natural’, ‘O2’ o ‘Inconstantes vitales’. Temas que demostraron la facilidad de la pamplonesa para colarse entre los resquicios de quien la escucha.

LA EFERVESCENCIA DE CHICA SOBRESALTO

Maialen se lo pasa en grande sobre el escenario. La navarra interactúa con su banda, con el público e incluso con ella misma en sus bailoteos tan únicos que dan nombre a la gira. ‘Dopamina’ o ‘Oxitocina’ fueron el resultado de esa vena divertida de la artista. “Desde aquí defendemos la libertad de que cada una, cada uno, cada une se corra cómo y con quién quiera. Que hagáis lo que queráis con vuestros cuerpos que para eso son vuestros”, proclamó sin pelos en la lengua.

Chica Sobresalto en la sala Apolo de Barcelona | Fuente: Susanna Peiris – WHY NOT

Fue en este momento del concierto cuando apareció la Maialen más guerrera. La que se suelta el pelo y se viste con una capa. Accesorio que, por cierto, mueve con mucha destreza. La que no tiene miedo de “bailar a lo sultán” con ‘Chico efervescente’, una coreografía con los brazos al aire que sigue todo el público. E, incluso, la que es capaz de pedirle a los presentes que le canten Tractor amarillo’ porque, simplemente, le hace feliz.

Nada mejor para terminar por todo lo alto que ‘Navegantes’, con la invitada especial Anne Lukin, y ‘Fusión del núcleo’. La emoción se palpaba en los ojos de Chica Sobresalto. “Lleváis toda la noche haciéndome muy feliz”, confesó para animar al público a cantar la última canción de la noche. Lo que Maialen no se imaginaba era que los presentes se entregarían en cuerpo y alma para entonar el pegadizo estribillo. Llegados a este punto, la conexión era irrefrenable.

Chica Sobresalto en la sala Apolo de Barcelona | Fuente: Susanna Peiris – WHY NOT

Chica Sobresalto se despedía de Barcelona visiblemente emocionada ante la ovación masiva de un público que no dejaba de corear su nombre. Para poner el broche de oro a la velada, la joven bailó raro colándose en la pista minutos antes de agradecer el trato recibido con una firma de discos y un photocall improvisado. “Gracias por vuestro tiempo y por hacerme sentir como en casa”, repetía a cada uno de sus seguidores. En vivo y en directo. Ahí, entre susurros y silencios, está el encanto de Chica Sobresalto.

 

Imagen destacada: Susanna Peiris – WHY NOT