Marta Gracia Pons, autora de novelas históricas como “Agujas de papel” y “El olor de los días felices”, regresa con “El viaje de la libélula” (Maeva Ediciones, 2020).

En esta nueva novela de la autora, conocemos dos momentos históricos a través de dos mujeres protagonistas. Barcelona se viste moderna, esperanzada y dinámica en los principios del siglo XX, pero también triste y mísera en sus años de postguerra. Son estos dos escenarios en los que nos movemos para conocer las historias de Elsa y Blanca, ambas apasionadas de la joyería. Tal y como nos cuenta la autora, con la que hemos podido hablar para WHY NOT, el contraste entre ambos períodos históricos se deja ver en el carácter de las protagonistas. “Creo que retratar dos épocas y dos historias con un nexo en común es un valor añadido”, dice Marta.

El viaje de la libélula habla de la orfebrería de aquella época, de Barcelona y de Amberes, de Blanca en 1940 y de qué pasó con Elsa en 1905. La joyería Amat une a ambas mujeres y brinda una historia con la que sumergirse en épocas, paisajes y culturas diversas. “No solo es un recorrido por la evolución de la joyería a lo largo del siglo XX, sino también un viaje introspectivo de la vida de dos mujeres que buscan su lugar en el mundo“, añade su autora, también historiadora.

“El viaje de la libélula”: ¿cómo se hizo?

Cuando nos topamos con historias especiales que se desarrollan sobre conceptos poco explorados en la literatura, tendemos a preguntarnos por el origen de la idea inicial. Marta Gracia Pons nos explica que El viaje de la libélula nace de su pasión por el Modernismo y por el descubrimiento de una de las joyas más bonitas que ha visto nunca: una libélula esmaltada de Lluís Masriera, un reputado orfebre catalán que introdujo el art nouveau en su joyería familiar a finales del siglo XIX. “Inventó nuevas y complicadas técnicas de esmaltado que convertía sus piezas en auténticas obras de arte. En él me inspiré para crear a mi protagonista”, nos cuenta.

Aunque Marta sabe que documentarse sobre épocas anteriores y países extranjeros resulta complicado, también comparte que las hemerotecas, diarios y fotografías facilitan la tarea. Tras preguntar por la parte más costosa al crear en su novela, descubrimos que la documentación más compleja estuvo relacionada con la orfebrería. “No entendía mucho de joyas, así que tuve que documentarme muchísimo y leer manuales de la época sobre el proceso de confección y creación de una pieza. Además, no es fácil explicarlo de forma amena y que lo pueda entender todo el mundo. Fue un arduo trabajo”, nos confiesa.

Así, El viaje de la libélula es una excelente opción para leer cuando buscamos un contexto histórico con algún detalle curioso y distinto, como podrían ser las joyas, liderado por personajes femeninos. Marta Gracia Pons ya está trabajando en un nuevo proyecto y, aunque no puede hablar mucho sobre él, adelanta que se tratará de una historia de lucha y superación de una mujer en un período histórico fascinante.

 

 

 

Imagen principal: Maeva Ediciones