La noche del 11 de septiembre de 2020, pasadas las nueve de la noche. Esa era la fecha clave. Funambulista actuaba para un WiZink Center con todas las entradas vendidas, un recinto que se había dado un lavado de cara para defender, una vez más, que la cultura es segura y que los conciertos dan vida.

La actuación de Diego Cantero, Funambulista, dentro del ciclo de conciertos Madriz SummerFest nos hizo a todos y a todas sentirnos que “éramos reyes”, y es que él tenía muy en mente que, a pesar de las distancias de seguridad, quería a su público arropándolo. Como él mismo dijo entre esas cuatro paredes tan míticas, “somos ya casi primos hermanos”. Y así lo disfrutamos durante dos horas, pues su voz, carga de sinceridad y emoción, disparaba a quemarropa y logró acertar de pleno en la diana, coronándose de la forma más bonita y llena de luz posible.

Funambulista hizo sentir que las distancias se acortan

Quien diga que con mascarilla y bailando sentados, a pesar del escepticismo que esto pueda generar inicialmente, uno no puede sentir sus emociones desbordarse y la adrenalina recorriéndole el corazón entre las sonrisas y las lágrimas, está equivocado. Así lo demostró Funambulista la noche del viernes en el WiZink Center. Diego llegó al concierto con todas las entradas vendidas, un reto añadido al murciano para no decepcionar, pero Diego nunca lo hace. Se nota que el público lo sabe, porque en cuanto entró por la ‘alfombra verde’ de la pista se escuchó ese rugir tan familiar que la nueva normalidad no nos quitará.

Funambulista en el WiZink Center | Imagen: Ainhoa Ortega León – WHY NOT

El escenario era una tarima de 360º para que ninguno de los presentes se perdiera un detalle, para que nadie le viese cantar de espaldas. Misión cumplida con éxito y es que a más de uno nos recordó a un escenario intimista, con una sonoridad acústica que Diego sabe tratar como pocos, al igual que sus aliados aquella noche: Alejandro Martínez y Tato Latorre, cada uno con un piano orientado hacia las distintas zonas del recinto.

‘Quédate’ y los aplausos que no tardaron en llegar

Después del aplauso inicial sonríe. Está deseando empezar y qué mejor manera de hacerlo que con Quédate, que retumba con su “que me ha salido fuego de nombrarte“, un canto que nos hizo soltar una lagrimilla a los allí presentes. Todavía calentando motores antes de pasar a Fiera y un estribillo que se quedaba, que seguía el mismo curso que la apertura para dejar su marca en todos los presentes.

Funambulista en el WiZink Center | Imagen: Ainhoa Ortega León – WHY NOT

Sin duda alguna, La vida de antes cobró un nuevo significado, ya nos los decía Diego, y yo comparto su punto de vista: “El punto de vista de una canción lo da quien la escucha a través de sus experiencias.” Sin duda, esta canción que nos narra la vida de los pueblos, de sus abuelos en Molina de Segura ahora, el viernes, mirándonos a los ojos, nos decía otra cosa: esa vida de hace seis meses puede ser esa vida de antes.

La noche continuó con Aquí estaré yo, dedicada su pequeña, pero aplicable a todos nuestro seres queridos y así se sintió. Lo mismo pasó con Me inventaré, escrita con Dani Martín. Me inventaré no solo logró conmover, sino que se vieron los abrazos más sinceros entre aquellas personas que asistían juntas al concierto.

Coristas privilegiados en el nuevo trabajo de Funambulista

Diego anunció, entre canción y canción, que el concierto estaba siendo grabado y que además se habían colocado micrófonos en los laterales para grabar como coristas a las voces del público. Se calcula que el trabajo definitivo de este proyecto salga a la luz en noviembre. Éramos Reyes fue la canción que terminó convirtiéndose en un gran karaoke masivo, porque todos somos un poco nostálgicos: no todos cogíamos el autobús número 22 a Murcia, ni aspirábamos el olor de una cierta fábrica, pero realmente hacíamos acciones sinónima que dejaron ese poso emocional que Funambulista nos destapa.

Los aplausos en ese momento parecían volver a ser de los antiguos, de los de 15.000 personas en el WiZink Center, y eso no lo consigue todo el mundo. Si después de darte amor era el aliciente perfecto, una bala potente que llega a liberar una vez que se suelta y, sin duda, un tema que el artista disfrutó, pues no suele ser habitual en el repertorio.

Funambulista en el WiZink Center | Imagen: Ainhoa Ortega León – WHY NOT

Después del anuncio ilusionante de su próximo trabajo, después de ventilar los sentimientos con estas canciones, Diego nos confiesa que nos siente ya como “primos hermanos”; estoy convencida de que así lo hubiese sentido en un estadio, porque la atmósfera a veces no es una variable única de la sala. Se atreve con una versión descarada de Como un idiota que a todos los hizo corear y dar palmas. Nosotros sí queremos guardar, pero no en un cajón, esta noche en la que Diego nos puso la piel de gallina.

Se acercan los bises, pero nos demuestra que somos “Valientes y Libres”

Se acercaban los bises, pero antes Funambulista mostró su esencia con Valiente y Libre y Eres Aire, entre un potente juego de luces. Éterea fue la primera despedida, pues los bises estaban llamando a la puerta y entraron de forma única, con una luz tenue y un Marino Saiz haciendo magia, consiguiendo que el violín hablase, que fuese el foco perfecto para Solo Luz. Esta canción la interpretó fuera de la tarima, sin micrófono ni ningún tipo de amplificación, con un público en total silencio, excepto por el ‘wow’ que se escuchó. Poco más se podía decir en ese momento. La combinación de Marino y la versión a capella era lo único deseado. 

Funambulista en el WiZink Center | Imagen: Ainhoa Ortega León – WHY NOT

Y sí, esta emotividad extrema fue un factor continuo, pues el segundo bis fue A un par de metros de ti, trabajo que resultó del confinamiento y su particular homenaje a todos los héroes sin capa, a todo el personal sanitario que nos permitieron quedarnos en casa, seguros y cuidados. Desde aquí, gracias de nuevo.

Con el corazón contento

Diego supo mantenernos hasta el broche final a escasos milímetros de lo que quería transmitir, porque Volver a empezar nos es tan familiar como esa película a la que canta donde todo acaba bien. Con el mítico Quiero que vuelvas cerró el concierto, tan lleno de imágenes visuales que se clavan en nuestra mente y que ha conseguido que deje de ser solo una banda sonora; ahora es un cachito más de Funambulista, de Diego.

La noche del viernes, a Funambulista le contestaron ese Quédate inicial al Quiero que vuelvas. Pero como la situación es la que es, de momento nos conformamos con que vuelvas a celebrar la música y la vida con nosotros en mejores situaciones. Nos despedimos del WiZink Center “con el corazón contento” y no solo porque sonara nuestra querida y eterna Marisol.

Desde aquí solo podemos darle las gracias a Diego, a toda su banda, los técnicos y toda la organización de Madriz SummerFest, por esta memoria tan a flor de piel que la noche del viernes volvió a demostrar que la cultura es segura. Gracias por ese alegato, por los conciertos y por dar visibilidad a que la cultura es segura y que los conciertos son necesarios, como también lo es el cine, el teatro y las salas pequeñas.

 

Imagen principal: Ainhoa Ortega León – WHY NOT