“Los Amores Cobardes” es la primera dirección cinematográfica de Carmen Blanco. Blanca Parés protagoniza esta historia de introspección premiada en el Festival de Alicante en 2018.

Los Amores Cobardes narra la historia de Eva (Blanca Parés), una joven trabajadora que regresa a su ciudad natal para pasar el verano. Han pasado años desde la última vez que visitó su hogar, tiempo en el que se ha agotado laboral, artística y emocionalmente. Su regreso a casa supone el reencuentro con su madre y amigos de toda la vida, entre ellos Rubén (Ignacio Montes), mejor amigo y monumental decepción tras cortar todo tipo de contacto sin dar explicación alguna siete años atrás.

Vemos a Eva encerrarse en su apartamento blanco y vacío y ceder a todas las peticiones de trabajo que le llegan, así como reuniéndose con antiguos amigos y tratando de volver a encajar con ellos, a pesar de su desinterés más que evidente. La presencia de Rubén y su arrollador regreso a su vida son lo que llevan a nuestra protagonista al límite. Sin entender del todo su desaparición años atrás, es inevitable que la segunda oportunidad se dé entre ambos. Del mismo modo, es inevitable el crecimiento emocional de Eva basado en esperanza renovada tras tanto tiempo estancada.

Portada de “Los Amores Cobardes” | Imagen: Abismo Films

CINE POÉTICO PARA LOS AMANTES DEL DETALLE

Todo se cuenta con tonos pastel encantadores, paisajes y planos minimalistas, cuidados con detalle y el más puro placer estético. La fotografía sugiere un contraste claro entre el peso casi fúnebre de la historia y la manera en la que Carmen Blanco la cuenta. La banda sonora de McEnroe termina de dar el toque privado y profundo a la vida de Eva.

Tal vez el guion no llegue a la expectativa que sugiere la película en un primer instante, pero tampoco es primordial en un cuento que depende tanto de la expresividad y los detalles más concretos, como el roce de los dedos en la nuca al sentirse amenazada por la inmensidad del mundo en su crisis individual. Eva no se aleja de la realidad treintañera, las expectativas laborales y el más desolador desamor. Tampoco falla en bordar la ilusión equivocada y esperanza de haber encontrado algo a lo que aferrarse, así como el crudo desenlace que deja con ganas de un epílogo cinco años más tarde. 

Los Amores Cobardes se vive a través de los planos poéticos, silenciosos y pausados. No hay acción, hay más pausa que trama, pero eso brinda al espectador la frustración más cercana a la realidad. Cine independiente, joven y poético para los amantes del detalle y las historias crudas y humanas.

 

Imagen principal: Abismo Films